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Filamentos para impresión 3D: ABS vs PLA

Cómo elegir el mejor filamento

 
¿Cómo podemos saber cuál es el mejor filamento para nuestra impresora 3D o para la pieza que deseamos realizar? Lo principal es conocer de antemano las distintas propiedades de cada material. Y, luego, ¡experimentar!
 
 
ABS
 
Comencemos con el ABS. Su nombre completo es Acrilonitrilo butadieno estireno y se lo considera el abuelo de los filamentos de FDM.
 
Temperatura:

 

El ABS se imprime a 210° – 240° C. La cama caliente debe estar a 80° C o superar esa temperatura. 

Es importante saber que el ABS comienza a ablandarse a los 105° C. Por eso, hay que tener en cuenta que el lugar al cual esté destinado el objeto no alcance ni supere esta temperatura. De ser así, perdería rigidez y podría incluso llegar a perder su forma.
 

Rendimiento:
 

El ABS se comporta muy bien durante la extrusión, porque sale sin inconvenientes de la mayoría de las boquillas sin formar grumos o atascarse. Sin embargo, una vez extrusado su comportamiento cambia y puede traernos complicaciones, ya que suele encogerse al enfriarse. Si la pieza se va achicando a medida que la imprimimos se pueden quebrar o despegar las capas, sobre todo si el objeto es muy grande. Con el ABS siempre es fundamental trabajar con una impresora 3D de cama caliente y preferentemente con paredes laterales. Así se garantiza la temperatura constante ideal para este material. Otro aspecto a considerar es que el ambiente en que se ubica la máquina no sea muy frío ni tenga corrientes de aire. 

En cuanto a la rapidez de impresión, el ABS se puede imprimir a gran velocidad.
 

Resistencia:
 

El ABS es un plástico fuerte si se lo imprime a una temperatura suficiente para obtener una buena unión de las capas. Tiene bastante flexibilidad y cuando se lo expone a presión tiende a doblarse o estirarse en lugar de quebrarse.  
 

Vapores:
 

Una desventaja de imprimir con ABS es que al calentarse desprende un olor fuerte. Por lo general no trae problemas, pero algunas personas sensibles pueden sentir irritación si el espacio no está ventilado.
 

Cuándo usarlo:
 

En términos generales el ABS es muy eficiente para la mayoría de los usos. Es útil para objetos que van a ser golpeados o que se van a caer. También para piezas que van a estar en ambientes calientes (siempre y cuando no superen los 100° C). Por ejemplo, mangos de cubiertos, partes de autos o máquinas, fundas de celulares, juguetes, bijouterie…
 

Cuándo no usarlo:
 

Las restricciones para el uso del ABS no aplican a los objetos sino a la máquina y al ambiente. Si la impresora 3D no es de cama caliente y si el espacio no puede ser ventilado para evitar la acumulación de vapores, no es posible usar ABS.
 
 

PLA
 

Analicemos a hora el PLA, cuyo nombre científico es Poliácido láctico. Según Isaac Powell, experto en filamentos, PLA es “el primo hippy con buen olor del ABS”. ¿Por qué está definición? Porque es biodegradable y huele a caramelo cuando se lo imprime. 

 
Temperatura:
 

El PLA se imprime a 180° – 200° C. Puede usarse sin cama caliente, aunque es recomendable usar una que alcance los 60° C. 

La mayor desventaja de este material es que comienza a ablandarse a los 60° C, lo cual limita notablemente el destino de las piezas impresas.
 

Rendimiento:
 

Al contrario del ABS, el PLA se atasca en la boquilla con frecuencia. La razón es que es pegajoso y tiende a expandirse. Pero eso no debe desalentarnos. Se soluciona poniendo una gota de aceite en la boquilla al cargar el rollo de filamento. Así se obtiene una extrusión fluida libre de atascos.
 

La “diversión” con el PLA comienza cuando llega a la cama. Casi no encoge. Se pueden imprimir piezas grandes en máquinas abiertas sin riesgo de que se desprendan de la cama o se quiebren. Es el material ideal para mostrar el proceso de impresión en exposiciones públicas o educativas. ¡Además desprende un olor dulce!
 

Resistencia:
 

Aunque permite imprimir objetos muy fuertes, el PLA es un poquito más quebradizo que otros plásticos. Cuando se cae no rebota sino que se parte o se astilla. Y las partes delgadas se pueden desprender al recibir un golpe.

Sin embargo, si está bien impreso la adhesión entre las capas es muy buena.

 
Vapores:
 

Este filamento no desprende tantos vapores y su olor no es desagradable. 
 

Cuándo usarlo:
 

¡Siempre que se pueda! Es un bioplástico que puede ser reciclado o compostado. Es perfecto para cajas, regalos, modelos, prototipos… Ah, y puede usarse para exteriores, porque la biodegradación requiere un proceso de calor y no es soluble en agua. ¿Quién se anima a imprimir un gnomo de jardín?
 

Cuándo no usarlo:
 

Si vamos a emplear la pieza impresa en un lugar caliente a 60° C o más, debemos evitar el filamento PLA. Por otro lado, debido a su mayor fragilidad no es recomendable para mangos de herramientas. Tampoco para objetos con elementos pequeños o que van a recibir golpes o caídas. 
 

Conclusión:
 

Vale la pena aprender a imprimir con ambos filamentos. Tanto el ABS como el PLA tienen situaciones ideales de uso en base a las características del material. Saber sus particularidades y la experiencia propia nos permitirá determinar cuál es la mejor en cada caso. 
 
Aquí hay más información sobre ABS y PLA.

Fuente: Make:

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