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Ecología
Argentina, Biología, CAMBIO CLIMATICO, Ciencia, Ecología
Un biorrobot creado por dos investigadores argentinos detecta información invisible del entorno y nos permite ser más concientes del aire que respiramos.   El robot, llamado Life Guardian, se propone como una posible nueva especie del antropoceno y fue creado por los artistas electrónicos Ana Laura Cantera y Demián Ferrari para el festival Land Art Mongolia 2018.   Se trata de un cyborg integrado por una parte mecánica impresa en 3D y una parte viva: un hongo. La parte biótica es la que determina y modifica el comportamiento del robot, por lo que es considerada su cerebro.   biorrobot cantera ferrari argentina nh3 amoníaco life guardian cck trimaker   En su estructura posee diferentes tipos de sensores que chequean permanentemente el espacio por donde se desplaza y las condiciones en la que se encuentra el hongo. Está programado para moverse buscando siempre el mayor bienestar para el hongo, por lo que la ruta que traza en su desplazamiento brinda información útil sobre el medio.   Los datos que recauda son de humedad, temperatura, color del hongo, presencia de polución en el aire y tipo de gases en la atmósfera, a la vez que hace un registro fotográfico del entorno. La información puede ser vista en tiempo real en el LCD que contiene en su armazón y queda almacenada en una tarjeta SD junto con la posición donde los parámetros fueron tomados gracias a un dispositivo de GPS.   “El biobot funciona como un animal electrónico-fúngico nacido en la actual era de naturalización e incremento de los nuevos medios y las biomáquinas”, explican Cantera y Ferrari. “Nos propusimos construir un robot que pudiese transitar el territorio y servir como visualizador de información del área que no podríamos apreciar sin tecnología mediante.”   biorrobot cantera ferrari argentina nh3 amoníaco life guardian cck trimaker   Detección de amoníaco en el aire   En la region montañosa de Mongolia donde se lo probó, Life Guardian se desplazó por el terreno en total armonía con las especies del lugar, incluyendo las vacas que pastaban libremente en las laderas.   Con los datos obtenidos se generaron cartografías site specific para tener una mejor visualización de los resultados. Particularmente, llamó la atención que en determinados puntos del desplazamiento del biorrobot se sensaron porcentajes de NH3 que resultaron estar localizados en las zonas específicas donde se encontraba el ganado.   La conclusión fue que ese porcentaje de amoníaco en el aire era consecuencia de las flatulencias de las vacas. Estos animales, así como otros rumiantes, emiten a través de sus flatulencias algunos gases que son especialmente causantes del efecto invernadero y de las lluvias ácidas, como el amoníaco, el dióxido de carbono (CO2) y el metano.     “El próximo objetivo de Life Guardian es cartografiar la zona del Centro Cultural Kirchner, donde estará expuesto como parte del concurso de Arte y Tecnología del Fondo Nacional de las Artes, en el cual ganó una mención honorífica”, cuentan sus creadores, quienes se encuentran en este momento encarando un nuevo desafío que tiene a la impresión 3D como protagonista: un escorpión robótico con dos modos de control (uno autónomo y otro mediante control remoto). El proyecto está en la etapa de prototipado, imprimiendo con distintos materiales eficientes en cuanto a resistencia mecánica y peso, como por ejemplo el nylon.   Fuente del contenido y las imágenes: Cartografías invisibles    
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Automotriz, automovil, Autos, Ecología, Impacto ambiental, Impresión 3D
Se llama “Vision”, fue creada por Michelin y es la rueda del futuro. Se trata de una única pieza de caucho impresa en 3D con una estructura alveolar inspirada en la naturaleza, principalmente en la forma de los corales.   Al no ser una rueda hueca rellena de aire, tiene la ventaja de que no se deshincha, no se pincha y no estalla.     Su diseño es liviano y tiene una gran capacidad de carga. Además, es “inteligente”, ya que se imprime con parámetros específicos según las necesidades de cada trayecto. Y es capaz de ofrecer información muy detallada sobre su estado en cada momento. Cada neumático está equipado con sensores que comunican en tiempo real el estado de la banda de rodadura, lo cual es interpretado por una aplicación móvil de Michelin. En base a esa información y al uso que se le vaya a dar (como, por ejemplo, andar por la nieve) se puede modificar su estructura mediante impresión 3D para adaptarla a cada necesidad.     Michelin ya ha introducido diseños similares a Vision en algunos vehículos utilitarios y proyecta que en un futuro todo el sistema actual sea sustituido por esta única estructura integrada.   La creación de este neumático busca acercar a la industria automotriz o, al menos, a uno de sus componentes a hacer posible la idea 4R: reducir, reutilizar, renovar y reciclar.   Los materiales utilizados son de origen biológico y biodegradables. Y existe la posibilidad de extender el uso de cada rueda agregando más goma por medio de una impresora 3D, de manera de mantenerla siempre en estado óptimo. Por eso, la expansión de su uso contribuirá a minimizar la huella medioambiental.      
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AIMPLAS, CAMBIO CLIMATICO, CARMOF, Ciencia, Curiosidades, Ecología, Impacto ambiental, Impresión 3D, Medio Ambiente
La tecnología de impresión 3D está demostrando ser útil en la elaboración de un dispositivo para capturar dióxido de carbono y contribuir a disminuir los gases de efecto invernadero.   Según las Naciones Unidas, uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo es el cambio climático. Los gases de efecto invernadero son una de las principales causantes de este fenómeno de escala sin precedentes y de alcance mundial.   Una forma de reducir los gases de efecto invernadero es eliminando parte del CO2 que contiene la atmósfera. Y aquí es donde la impresión 3D está demostrando ser una buena herramienta para conseguirlo.   Si bien la captura de CO2 es una acción que se lleva a cabo desde hace mucho tiempo para reducir su presencia en la atmósfera, las tecnologías empleadas son poco eficientes y representan alrededor del 70% de los costos de la cadena de captura y almacenamiento de carbono.   Por eso, el Instituto Tecnológico del Plástico AIMPLAS está llevando adelante el proyecto CARMOF para desarrollar un prototipo de un nuevo proceso de separación y captura de CO2 posterior a la combustión a un costo competitivo.   Este prototipo se basa en membranas adsorbentes impresas con tecnología 3D mediante el uso de una pasta de materiales compuestos como grafeno, nanotubos de carbono y MOF (del inglés metal-organic framework).   TRIMAKER, IMPRESION 3D, CO2   La morfología de las membranas absorbentes se diseña especialmente para ser funcional a la composición de gases específica de cada sector industrial, como por ejemplo la fabricación de cerámica, los productos derivados del petróleo y la generación de acero.   Asimismo, el diseño y la impresión 3D de las membranas permiten optimizar al máximo el proceso de adsorción* de CO2.     Se espera que, gracias a la tecnología con la que están realizadas las membranas, estas innovadoras estructuras superen la eficiencia de los procedimientos anti-calentamiento convencionales. En un principio, serán utilizadas para las industrias cerámicas, petroquímicas y siderúrgicas para testear su eficacia.   Con una duración estimada de 48 meses, financiación millonaria de la Unión Europea y participación de socios de más de 9 países, este proyecto de identificación 760884 puede verse en detalle en el sitio web de CARMOF o en el de Cordis (Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo).       * La adsorción es un proceso por el cual átomos, iones o moléculas de gases, líquidos o sólidos disueltos son atrapados o retenidos en una superficie,​​ en contraposición a la absorción, que es un fenómeno de volumen.
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Biología, Ciencia, Ecología, Impacto ambiental, Uncategorized
Los arrecifes de coral están disminuyendo en todos los océanos del mundo debido a la contaminación y el calentamiento global. Este hecho no solo es perjudicial para el coral en sí mismo, sino para cientos de especies marinas que encuentran en los arrecifes su hábitat natural.   La impresión 3D podría ser una solución al problema, ya que con ella se pueden crear sustratos similares a los arrecifes para que se asienten las larvas de coral y creen nuevas colonias. El material empleado y el diseño asistido por computador permiten que las piezas impresas sean idénticas a las naturales en su forma, color y textura.     ¿Cómo se forma un arrecife de coral?   Los corales pertenecen al reino animal. Son pequeños seres de pocos milímetros llamados zooides que se alimentan de plancton y, en algunos casos, de algas unicelulares fotosintéticas. Las especies que se alimentan de estas algas se llaman hermatípicos y tienen la capacidad de secretar carbonato de calcio para formar un esqueleto duro. Se las conoce como corales pétreos y son las responsables de la formación de los arrecifes, que son nada más y nada menos que cientos de corales creciendo uno encima del otro.   En los océanos tropicales y subtropicales, donde las aguas son cálidas, las colonias de corales se ubican en zonas poco profundas donde llega la luz del sol -imprescindible para el crecimiento de las algas fotosintéticas que conforman su alimento- y allí forman grandes arrecifes.   ¿Cómo contribuye la impresión 3D a la regeneración de los arrecifes?   Con impresión 3D se puede emular la complejidad de un arrecife de coral real haciendo un diseño los más orgánico posible que reproduce sus formas, irregularidades y cavidades usando un material compuesto por ingredientes muy similares.   Lo que se ha conseguido con esta tecnología es la creación de sustratos para atraer larvas de coral a los arrecifes y alentar su reproducción.   Esta se considera una de las aplicaciones ecológicas de la impresión 3D, ya que tiene poco impacto en el medio ambiente y su objetivo a mediano plazo es restaurar la fauna de los océanos.   ¿Cómo es el procedimiento?   La empresa a cargo de uno de los proyectos que están en curso actualmente es la estadounidense Emerging Object, en conjunto con Boston Ceramics y SECORE (Sexual Coral Restoration), quienes se centraron en los hábitos de reproducción del coral para crear un sustrato afín a su naturaleza.   El proceso no incluye solamente la impresión 3D de piezas con forma de coral y su implantación en el fondo del océano. Previo a eso los científicos de SECORE recolectan óvulos y espermatozoides de coral y los fertilizan para luego ser criados en tanques hasta que alcanzan la forma de larvas que nadan por sus propios medios. En ese estadío son introducidas en unidades impresas en 3D que simulan viejos corales petrificados para que se adhieran y comiencen a crecer. Posteriormente, la unidades con los pequeños corales en crecimiento son ubicadas en el océano incrustándolas en bloques mayores que también han sido creados con impresión 3D.  
  La tarea de impresión le corresponde a Emerging Objec, quien primero debió encontrar el material correcto para que las piezas fueran aceptadas por las larvas de coral y el proyecto fuera viable desde el punto de vista ecológico. Luego de varias pruebas finalemente se optó por emplear un material cerámico.   Hoy en día se está probando la eficacia de siete prototipos de diferentes formas y detalles de superficie en arrecifes de Curazao, Bahamas, México y Guam.   Otra iniciativa similar a cargo de la empresa australiana Coral Design Lab se encuentra implantando corales impresos en Bonaire, una pequeña isla del Caribe que forma parte de los Países Bajos.   Selvas de mar   A los corales también se los llama “selvas de mar”, ya que son el hábitat del 25% de todas las especies marinas.   Pero más del 60% de los corales del mundo están amenazados por el cambio climático y las actividades humanas, que ocasionan aumento de la temperatura del agua y acidificación del océano. Además de la pérdida de biodiversidad marina, la reducción de los arrecifes implica menor protección para las cosas, que quedan expuestas a la erosión de una forma que pone en peligro la fisonomía de esas zonas y la vida de la flora y la fauna.   Se espera que la impresión 3D sea la solución para que los arrecifes vuelvan a sus dimensiones originales y se propicie la regeneración de la vida oceánica.  
  Imágenes tomadas de 3D Natives.
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Biología, Ciencia, Ecología, Impacto ambiental, Impresión 3D, prototipo
Hoy hablaremos sobre sapos, tortugas y pajaritos. Más específicamente, sobre uno de los usos de la impresión 3D en la biología.   La impresión 3d también ha llegado hasta aquí y hoy es una herramienta útil es el esudio de las especies animales.   Sabemos que los biólogos se valen de prototipos para experimentar y adquirir más conocimientos sobre su objeto de estudio. Y ese objeto de estudio puede ser un elefante, una mojarrita o una célula. En este caso, son sapos, tortugas y huevos de petirrojo.   Uno de los objetivos de estos prototipos es “engañar” a los animales reales y hacerles creer que están frente a un verdadero miembro de su especie. Por eso es fundamental que su anatomía sea lo más realista posible.   Y aquí es donde la impresión 3D juega un papel fundamental, ya que si hay algo que esta tecnología nos permite es crear objetos exactamente iguales al modelo que queremos copiar.   Así, lo que tradicionalmente se ha confeccionado simpre con arcilla y de manera manual hoy se está haciendo con la innovadora y práctica tecnología de la impresión 3D.   Los prototipos moldeados a mano resultan poco realistas para los animales, quienes deben estar convencidos de que ese objeto que tienen delante es un miembro más de su comunidad para que la investigación pueda llevarse a cabo. Además, son un obstáculo para los especialistas, quienes deden capacitarse en la técnica y realizar cada pieza por separado.   Ejemplo prácticos   En los bosques de Costa Rica, los sapos amarillos (Incilius luetkenii) se reúnen en manadas de más de cien individuos para llevar a cabo la temporada de apareamiento en un corto pero intenso período de tiempo. Este año, los anfibios estarán acompañados por “RoboToads” camuflados que tendrán la misión de descubrir por qué los machos se vuelven amarillentos en esta época. Estos sapitos motorizados ayudarán a los biólogos a confirmar la tesis del cortejo. Es decir, que la piel de los machos cambia de color para que éstos les resulten más atractivos a las hembras.  
La impresión 3D está realmente resolviendo las grandes preguntas que nos formulamos como biólogos de campo.
Daniel Mennill, quien ha estado investigando estos sapos durante una década junto a Stéphanie Doucet, es uno de los ecologistas conductuales de la Universidad de Windsor de Canadá que apuesta a la eficacia de esta nueva aplicación de la impresión 3D en la biología.   Trimaker   En la Universidad de Carleton en Ottawa, Canadá, el biólogo Grégory Bulté ya ha logrado resultados favorables utilizando la impresión 3D para encontrar respuesta a una incógnita sobre la reproducción de las tortugas “mapa del norte” (Graptemys geographica). Bulté se preguntaba si los machos podrían llegar a sentirse atraídos por hembras más grandes, pero la naturaleza asustadiza de las tortugas y el hecho de que el apareamiento tiene lugar en el fondo del lago, dificultaban la observación.   Valiándose de la impresión 3D, su equipo creó dos modelos tridimensionales de tortugas hembras idénticas entre sí en todos los aspectos excepto en el tamaño. Una era de tamaño estándar y la otra era un poco más grande.   Las tortugas fueron colocadas a un metro de distancia en el lecho del lago con cámaras montadas para registrar la reacción de los machos.   Como había predichoo Bulté, los machos intentaron aparearse con el modelo más grande con mucha más frecuencia que con el modelo más pequeño.     En los Estados Unidos, el ornitólogo Mark Hauber de la Universidad de Illinois estudia un comportamiento conocido como parasitismo de cría en el cual las aves ponen huevos en los nidos de otras especies dejando que los padres “adoptivos” crían a sus polluelos.   Utilizando la impresión 3D, Hauber pudo crear huevos realistas de distintos tamaños para investigar hasta qué punto los petirrojos aceptaban como propios a los huevos invasores. La conclusión fue que unos pocos milímetros son determinantes para que un huevo permanezca en el nido o sea arrojado al vacío.
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Arantzazu Blanco, Ecología, Impacto ambiental, Impresión 3D, Medio Ambiente, Uncategorized
Quienes sostienen que la impresión 3D constituye una tercera Revolución Industrial afirman que para serlo realmente debe lograr ser un método de manufactura que proteja al medio ambiente en la mayor medida posible.   Habiendo pasado cierto tiempo y numerosos avances desde sus inicios, hoy se puede medir la “huella ecológica” de esta tecnología en función de distintos puntos: la escala de producción, los materiales, y el ciclo de vida de los productos fabricados.   Además de los puntos anteriores, hay un tercero que no requiere comparación. Se trata del transporte, que es un factor importante en cuanto a impacto ambiental. La descentralización que permite la producción por medio de la impresión 3D conlleva un ahorro significativo en este campo con respecto a la fabricación centralizada.   1. La escala de producción   Un estudio de Cuboyo realizado en 2013 compara la producción convencional basada en la inyección en moldes con la impresión 3D. Su veredicto es que, en términos ambientales, la impresión 3D es más óptima que la inyección para la producción de pequeña escala (menos de 1000 piezas).   En el estudio se usaron polipropileno y ácido poliláctico como materiales para ambos tipos de producción. El tiempo estándar de producción se estableció en 50 minutos para ambos métodos para calcular el costo energético. Y se comparó la producción en masa (producción de una variante un millón de veces) con la producción personalizada (producción de un millón de variantes una sola vez).   Los resultados mostraron que la manufactura clásica no es buena ambientalmente hablando para bajos volúmenes de producción, mientras que la impresión 3D no puede competir con la inyección en moldes para la producción de grandes volúmenes.   Conclusión: en cuanto a la escala de producción, el impacto ambiental de la impresión 3D es menor en volúmenes de producción inferiores a 300 réplicas.   2. Los materiales   La mayoría de las impresoras 3D, tanto las industriales como las domésticas, utilizan dos tipos de plástico: ABS, derivado del petróleo, y PLA, de procedencia vegetal (almidón de maíz). También hay muchos otros materiales en uso y en experimentación, pero aún no están tan extendidos. Algunos son pastas de papel o madera, otros son a base desechos industriales y materiales de construcción, y otros provienen de algas marinas, por ejemplo.   Desde el punto de vista ambiental, la impresión 3D es favorable en cuanto a los materiales en dos aspectos. Por un lado, por la composición de los materiales en sí mismos. Y, por el otro, por la cantidad de material usado para la producción.   Tanto el gasto de material como el residuo generado son menores en la manufactura por impresión 3D en comparación con la tradicional.   Otra ventaja es la ligereza de las piezas construidas. Con la impresión 3D se pueden fabricar objetos un 50% más livianos que con la inyección en moldes. Eso es muy importante para la industria automovilística y la espacial, ya que menor peso implica menor uso de combustible y, consecuentemente, menos emisiones contaminantes.   Sin embargo, hay un aspecto en el que la manufactura aditiva no es tan sustentable y eso influye en la comparación: el requerimiento energético. Las impresoras 3D que usan calor o una fuente de energía (láser, UV) para derretir el plástico consumen 100 veces más energía eléctrica que la fabricación tradicional para producir un objeto del mismo peso. Este punto desfavorable está intentando revertirse buscando alternativas que no requieran un gasto energético tan elevado. Por ejemplo, utilizar células fotovoltaicas como fuente de energía, utilizar sustancias químicas para favorecer la adhesión, calentar solamente la parte de la plataforma de impresión necesaria, aislar mejor la plataforma, o usar una cámara que aísle térmicamente a la impresora. Y, por último, valerse de fuentes de energía renovables. Si bien por el momento estas fuentes no pueden proveer la cantidad de energía necesaria para las escalas de producción actuales, sí pueden ser viables para pequeños volúmenes de producción.   Otra contra de la impresión 3D es que muchas impresoras se basan en la extrusión y deposición de material termoplástico calentado que producen emisiones significativas de partículas ultrafinas (UFP) cuyo diámetro es inferior a 100 nm. Estas partículas son nocivas para la salud porque se depositan en las vías respiratorias. Además, el ABS genera gases como monóxido de carbono y cianuro de hidrógeno, entre otros compuestos volátiles.   3.  El ciclo de vida del producto   Con respecto al ciclo de vida del producto, cuanto mayor sea este menor será el impacto ambiental derivado de la fabricación. En este sentido, los productos fabricados por medio de la impresión 3D pueden resultar ventajosos.   Cuando a un producto compuesto por varias piezas fabricadas con inyección en moldes se le estropea una de ellas, por lo general debemos comprar un producto nuevo. La impresión 3D, en cambio, permite fabricar piezas aisladas, lo cual amplía el ciclo de vida de ese producto.   Por otro lado, la impresión 3D también permite el añadido de piezas nuevas o el reemplazo por otras mejores, lo cual optimiza y alarga la vida al producto original.     Fuente: artículo de Arantzazu Blanco publicado en IMPRESIONTRESDE
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Arquitectura, Casas, China, Construcción, Ecología, España, Impacto ambiental, Impresión 3D, Medio Ambiente, NASA, Rusia, Viviendas
La capacidad para construir con recursos naturales y presentes en el lugar de la obra abre un enorme potencial a la impresión 3D, una técnica que ha sido propuesta para edificar estructuras más allá de nuestro planeta.   ¿Más allá de nuestro planeta? Sí, en la Luna o en Marte.   La impresión 3D está siendo estudiada como una opción viable para construir en ese tipo de lugares por el inmenso esfuerzo que supone para los seres humanos realizar tareas en condiciones de baja gravedad. ¿Y qué mejor que usar los propios recursos del lugar, que son los mejor adaptados a esas condiciones y que ya están en el sitio de la construcción? Valerse de recursos autóctonos implica no tener que llevar bordo desde la Tierra todo lo necesario para construir.   Experiencias exitosas   Recientemente la revista Nature publicó una investigación llevada a cabo por el Laboratorio de Ingeniería de Tejidos y Fabricación Aditiva (TEAM Lab, por sus siglas en inglés) de la Northwestern University de Illinois en la que se lograba imprimir estructuras, herramientas y bloques para la construcción de edificios utilizando sucedáneos de polvo lunar y marciano elaborados por la NASA más disolventes simples y biopolímeros (como celulosa).   Además, la NASA ya ha estudiado otras alternativas para aprovechar el suelo lunar o marciano, como la sinterización, que es la creación de una sustancia compacta tras someter a un material a altas temperaturas siempre por debajo de su punto de fusión.   Y la Agencia Espacial Europea (ESA) se asoció con el arquitecto premio Príncipe de Asturias Norman Foster para estudiar la posibilidad de crear bases lunares con techos en cúpula en el cráter Shackleton que solo tomarían de la Tierra el 10% de los materiales. El cráter está ubicado en el polo sur lunar, donde la luz solar -y por lo tanto la energía- llega de forma casi permanente.   Otros estudios han trabajado en la viabilidad de imprimir pistas de aterrizaje, carreteras, hangares y almacenes de combustible con materiales lunares.   ¿Y en casa?   Aprovechar los recursos naturales y locales también es de gran utilidad en nuestro planeta, más allá incluso de la evidente reducción en el impacto ambiental.   La empresa china Winsun, una de las pioneras en la aplicación de la impresión 3D a la construcción, logró hace tres años levantar 10 casas de casi 200 metros cuadrados cada una utilizando la fabricación aditiva en buena parte del proceso (aunque no en todo). Cada casa costaba cerca de 4.500 euros. Hoy Winsun ya levanta bloques de viviendas de seis pisos de altura con impresión 3D y habla de un ahorro de un 40% en promedio con respecto a la construcción tradicional. (Ver “Casas impresas en 3D”)   impresión 3d arquitectura casa china winsur   La empresa de origen ruso Apis Cor, que hoy tiene su sede en Silicon Valley, ya presentó la primera vivienda impresa en su totalidad. Apis Cor logró erigir la vivienda en el lugar destinado para ella (en las afueras de Moscú) y completó toda la construcción e instalación de la casa en 24 horas. El coste total de esa casa de unos 40 metros cuadrados totalmente equipada superó por poco los 9.000 euros, un 70% menos que si hubiese sido construida mediante técnicas tradicionales, según la propia empresa. (Ver “Impresión 3D en la construcción”)   impresión 3D arquitectura construcción casas rusia apis cor   Impresión humanitaria   Números de tal calibre en velocidad y costes abren la puerta a una aplicación de la impresión 3D que todavía no se ha visto materializada en ningún caso concreto pero que se avisa desde hace tiempo. Se podrían imprimir soluciones residenciales en zonas con grandes necesidades. Sustituir las viviendas precarias por casas sostenibles y más seguras.   “Pensamos mucho en llegar a sitios donde no hay recursos, como campos de refugiados, o lugares de condiciones extremas como un desierto, y también ambientes urbanos tensos”, relata Areti Markopoulou, directora académica del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC). El IAAC planificó la estructura de un puente impreso en 3D en el Parque Castilla – La Mancha de Alcobendas (Madrid). Si bien el puente es meramente decorativo, su construcción es un puntapié y una demostración de que este tipo de acciones son posibles. El diseño paramétrico del puente permite optimizar la cantidad de material utilizado y reducir los residuos, resultando más sostenible que la construcción tradicional con hormigón. Además, brinda un acabado irregular que semeja las formas de la naturaleza. (Ver “España: construyen un puente con impresión 3D”)     Behrokh Khoshnevis, padre del contour crafting (fabricación por contornos, una de las dos técnicas de impresión 3D más aplicadas a la construcción) ha defendido que esta tecnología sería una buena solución para acabar con las viviendas precarias. “Lo mejor es que podríamos construir vecindarios dignos y bellos, en lugar de cajas de cerillas”, defiende el profesor iraní de la Universidad de Southern California, que también consideraba en una charla TED ofrecida en Medellín que “dada la rapidez de construcción y su fácil despliegue, también podríamos usar la impresión 3D como método de respuesta a la necesidad de refugio en catástrofes naturales”.   “Utilizar materiales locales significaría además un gran cambio medioambiental. Podríamos utilizar nuestros propios recursos para construir”, amplía Alexander Dubor, que comenta que el IAAC ya tiene un par de proyectos para convertir el café o la piel de las naranjas en plástico y otros materiales: “Es a nivel de laboratorio, pero en 10 años podría comercializarse algo de este tipo”.   Aspecto económico   La rapidez y la reducción de costos hacen que el método de edificación basado en la impresión 3D no solo sea atractivo en campos como la investigación o la acción humanitaria, sino que también se considere un negocio de futuro. La consultora McKinsey cree que la impresión 3D tendrá un impacto económico de 500.000 millones de euros en 2025, principalmente a causa de la construcción, el 40% en países en desarrollo. Solo en la impresión con cemento se espera que el mercado mundial crezca de los 22 millones de euros de 2015 a los 51 de 2021 según marketsandmarkets, a un ritmo superior al 15% anual.   Aunque aún no ha adquirido un papel central para la industria, la impresión 3D es vista con buenos ojos desde algunas de las principales constructoras internacionales. Acciona, una de las seis grandes empresas españolas del sector, fue la encargada de ejecutar el puente diseñado por el IAAC para el parque de Alcobendas. El director de transferencia tecnológica de la compañía, José Daniel García Espinel, cree que esta innovación “simplifica todo el proceso, te permite pasar directamente del diseño al objeto final”. Vaticina que en menos de dos décadas cualquiera podrá reunirse con un arquitecto, diseñar la casa de sus sueños e imprimirla.     Fuente: El país
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automovil, Autos, Ecología, Impresión 3D
Su nombre es Strati. Tiene dos asientos, alcanza una velocidad de 60 km por hora y está hecho de plástico de carbono reforzado.   Sí, de plástico. Porque lo novedoso de este vehículo es que fue creado por medio de impresión 3D.   Para hacerlo se utilizó la técnica de impresión conocida como Direct Digital Manufacturing (DDM). Prácticamente todo el coche es impreso, excepto la batería, el motor, el cableado, la suspensión y las ruedas, por supuesto.   auto strati local motors impresión 3d   El tiempo total de impresión fue de 44 horas. Y el ensamblado de sus 49 piezas fue realizado a lo largo de cuatro días en un evento de presentación.   La encargada de crearlo y presentarlo fue la empresa Local Motors, quien lo dio a conocer en 2014 durante el International Manufacturing Technology Show (IMTS) de Chicago luego de trabajar 18 meses sobre el diseño del italiano Michele Anoe. La empresa eligió el diseño de Anoe luego de analizar las proyectos presentados por varios interesados en ver sus ideas hechas realidad y andando sobre cuatro ruedas.  
  Tiempo de impresión: 44 horas   Material: ABS y fibras de carbono   Peso: 800 kilos   Tipo de motor: eléctrico   Empresa: Local Motors   Valor de mercado estimado para 2016: entre US$ 16.000 y US$ 34.000   Duración: 10 años (luego se puede reciclar)   auto coche local motors strati impreso 3d  
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Arquitectura, Construcción, Ecología, España, Impacto ambiental, Impresión 3D, Medio Ambiente
En la ciudad española de Madrid se ha creado el primer puente del mundo impreso en 3D. Si bien no es una gran obra de infraestructura, ya que es un puente pequeño que no requiere soportar gran peso, es un avance importante que permite vislumbrar los alcances de la tecnología 3D en este campo.   Se trata de un puente peatonal que mide 12 m de largo y 1,75 m de ancho. Con un fin meramente decorativo, está montado sobre un arroyo en el Parque Castilla – La Mancha de Alcobendas.   España puente impresión 3d Trimaker   La estructura está hecha con ocho piezas impresas previamente de hormigón micro reforzado. Su impresión e instalación estuvieron a cargo de la empresa Acciona, mientras que el diseño fue realizado por el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC).   El diseño paramétrico del puente permite optimizar la cantidad de material utilizado y reducir los residuos, resultando más sostenible que la construcción tradicional con hormigón. Además, brinda un acabado irregular que semeja las formas de la naturaleza.   Otros logros en materia de construcción hecha con impresión 3D:   Impresión de casas rápidas: https://trimaker.com/impresion-3d-en-la-construccion/   Impresión de viviendas de gran tamaño: https://trimaker.com/arquitectura-casas-impresas-en-3d/   Impresión en el Espacio: https://trimaker.com/impresion-3d-espacio/   Impresión 3D en la Luna: https://trimaker.com/construir-la-luna-impresion-3-d/
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